Construyendo las pirámides
 

Fragmentos extraidos del libro  CONSTRUYENDO LAS PIRÁMIDES. UNA TEORÍA SOBRE EL TRANSPORTE DE GRANDES BLOQUES DE PIEDRA EN EL ANTIGUO EGIPTO .


El efecto Ringelmann: una grave omisión


Los datos proporcionados por diversos autores sobre el número de hombres necesarios para arrastrar una determinada masa han sido calculados, en general, sobre el papel, de forma teórica y no con pruebas de campo y cargas fieles a lo que eran las masas que transportaban los antiguos egipcios, ni siquiera utilizando la masa media de los bloques de la Gran Pirámide. Todo cálculo teórico sobre el número de hombres necesarios para arrastrar una determinada masa tendría que ser corregido al no haber tenido en cuenta el efecto Ringelmann. No tenemos constancia de la existencia de estudios sobre las técnicas de transporte de GBP en el Antiguo Egipto en los que la evaluación de hombres necesarios para arrastrar una determinada carga tenga presente este efecto. Consideramos que no valorar este efecto en la realización de trabajos colectivos, como es arrastrar un bloque de piedra tirando de cuerdas,  constituye una grave omisión que conduce a obtener conclusiones erróneas ¿En qué consiste el efecto Ringelmann?

Maximilien Ringelmann (1861- 1931) fue un ingeniero agrícola francés que centró su actividad en el estudio científico de los procesos agrícolas y en el desarrollo de maquinaria agrícola. Investigó el rendimiento de los trabajadores en función del método que utilizaban para tirar o empujar horizontalmente de una carga. El interés por el rendimiento grupal en relación con el individual tenía un interés secundario, pero es el resultado más notable y sorprendente de sus investigaciones.

Ringelmann quería estudiar el rendimiento de un grupo de trabajadores al arrastrar una determinada masa tirando de una cuerda. Para ello, ideó unos experimentos y observó —y en esto consiste el efecto Ringelmann—que cuando grupos de trabajadores tiraban de la cuerda el rendimiento del grupo era inferior a la suma de los rendimientos individuales. Asumiendo que una persona realizaba individualmente un esfuerzo del 100%, cuando dos trabajadores tiraban a la vez de la cuerda tenían un rendimiento individual medio del 93 % respecto a la suma de sus capacidades individuales, cuando tiraban en grupos de tres su rendimiento se reducía a un 83 %, y si lo hacían en grupos de ocho su rendimiento descendía hasta el 49 % (1). Este fenómeno es conocido como holgazanería social (2) o el problema del polizón.

     Ringelmann estaba interesado en determinar la eficiencia relativa del trabajo realizado por caballos, bueyes, hombres, o máquinas en los diversos trabajos agrícolas. Se centró en estudiar el máximo rendimiento como una función del método empleado por el trabajador para tirar o empujar de la carga, es decir, estaba realizando una investigación sobre cómo influyen los factores humanos en el desarrollo de la actividad. Quería determinar qué método era más eficiente al elaborar la tarea de tirar o empujar, sin establecer una separación marcada entre las diversas fuentes de trabajo, ya fueran mecánicas o animales, incluido el hombre.

     La discrepancia existente entre el rendimiento real del grupo y su productividad potencial sugiere que pueden existir procesos sociales defectuosos. Según Steiner (3), la pérdida de rendimiento puede ser debida a que a medida que aumenta el tamaño del grupo también aumenta el número de vínculos de coordinación, facilitando así un proceso social defectuoso. Cuanto más aumente el tamaño del grupo, más acciones descoordinadas pueden generarse y, por lo tanto, aumentará la discrepancia entre el rendimiento potencial del grupo y el real. Ringelmann demostró cuán dramáticamente puede disminuir el rendimiento de un individuo debido, simplemente, a la ampliación del tamaño del grupo, aunque el rendimiento total del grupo aumente.

       Ingham (1) señala que «las conclusiones de los experimentos de Ringelmann, a pesar de su importancia, no se han tenido en cuenta en investigaciones posteriores sobre el rendimiento grupal.  Es imprescindible que, en el futuro, este efecto sea siempre tenido en cuenta». Los resultados de los experimentos de Ingham demostraron que el rendimiento individual medio disminuyó entre un 15-18% al tirar de la cuerda en un grupo de tres hombres. Para un grupo formado por más de 3 hombres, sin embargo, la adición de otros compañeros de trabajo no produjo una disminución continua del rendimiento como parecía ocurrir en la investigación inicial de Ringelmann.

El efecto Ringelmann no se restringe al rendimiento de grupos humanos. Köhler (4) comprobó la caída del rendimiento de grupos de caballos según aumenta el tamaño del grupo. Sudd (5) observó que grupos de hormigas tiraban de sus presas con una fuerza mensurable menor que las hormigas individuales: «Para las hormigas individuales el peso de las presas era de unos 85 miligramos . . . dos hormigas operaban con una eficiencia de alrededor del 94%, y tres y cuatro con una eficiencia del 77 %». Seguramente las hormigas son menos holgazanas y egoístas que los humanos, pero todas las evidencias prueban que el trabajo desarrollado por un grupo de individuos, ya sean humanos o no, siempre es notablemente menor que el que se obtendría de la suma de los trabajos individuales realizados por los miembros del grupo.

Los experimentos de Ingham confirman en su conjunto el efecto Ringelmann, es decir, el aumento en individuos de un grupo está relacionado inversamente con su rendimiento. Señala Ingham que sus resultados también ilustran la afirmación de Steiner [(3),(7)] de que tanto la coordinación como la motivación son elementos determinantes en la pérdida de rendimiento en el desempeño de tareas grupales, y tienen implicaciones interesantes para otras investigaciones sobre el rendimiento del grupo.

De los experimentos de Ringelmann, Ingham y otros, podemos deducir que todo cálculo de los hombres necesarios para arrastrar una masa haciendo uso de cuerdas ha de tener en cuenta el efecto Ringelmann. De este modo, los cálculos teóricos que podemos encontrar en trabajos clásicos de egiptología de los hombres necesarios para arrastrar una determinada masa han de ser revisados y corregidos. Al no haber tenido en cuenta este efecto, el número de hombres necesario para arrastrar una determinada masa ha sido subestimado en todos los cálculos (sobre todo, si para calcular la masa que puede arrastrar un grupo se toma como referencia la masa que puede arrastrar un individuo y se multiplica por el número de individuos del grupo; ya hemos visto que este planteamiento es erróneo). En todos los casos serían necesarios más hombres que los que figuran en esos trabajos. Por ejemplo, se estaría cometiendo un error si se afirmara que, como un hombre puede arrastrar una masa M/100, para mover una masa M serían necesarios 100 hombres: aplicando el efecto Ringelmann serían necesarios 116 hombres.


Bibliografía:


1. Ingham, A. G., Levinger, G., Graves, J., Peckham, V. (1974) The Ringelmann effect: studies of group size and group performance, Journal of Experimental social Psychology 10, 371-384, Academic Press Inc.

2. Kravitz, D. A.; Martin, B. (1986) Ringelmann Rediscovered: The Original Article, Journal of Personality and Social Psychology, 1986, Vol. 50, No. 5, 936-941.

3. Steiner, l. D. (1972) Group process and productivity. New York: Academic Press, 1972.

4. Köhler, O. (1927) Über den Gruppenwirkungsgrad der menschlichen Korperaheit und die Bedingung optimaler Kollektivkraftreakton. Industrielle Psychotechnik, 4, 209-226.

5. Sudd, J. H. (1965) The transport of prey by ants, Behaviour 25, 234-271.

6. Davis, J. H. (1969) Group performance. ed. Addison-Wesley, Reading, Massachusetts.

7. Steiner, I. D. (1966) Models for inferring relationships between group size and potential group productivity, Behavioral Science, 1~ 273-283.


 
 
 
 
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